2016/01/13

«Cellex, el secreto mejor guardado de la ciencia catalana»




Josep Corbella. Big Vang, blog de La Vanguardia



«Hay una parte importante de la historia de la ciencia en Catalunya que nunca se ha hecho pública por deseo expreso de sus protagonistas. Se trata de la historia de la Fundación Cellex y de su fundador y presidente, el filántropo Pere Mir.

»De puertas adentro, todos en el mundillo de la ciencia han oído hablar de Cellex y son conscientes de su importancia y de lo mucho que le deben. “Sin Cellex y sin Pere Mir, ni yo ni muchos otros podríamos competir con los investigadores de Estados Unidos, el Reino Unido y Alemania en la Champions de la investigación”, reconoce Manel Esteller, investigador Icrea en el instituto Idibell de Bellvitge que está reconocido como uno de los líderes mundiales en epigenética.

»Pero de puertas afuera, nada. Silencio absoluto. Todos han respetado la voluntad de discreción de Pere Mir.

»“Se vive mucho más tranquilo sin ser famoso”, declara el filántropo, que ha accedido a ser entrevistado por La Vanguardia. “Prefiero que el protagonismo lo tengan los investigadores, que son los que hacen un trabajo verdaderamente importante, y que el reconocimiento lo tenga Cellex. Yo, personalmente, no necesito que me conozcan”.

»Y, sin embargo, su vida merecería ser contada en una novela o una película. Nacido en Barcelona en 1919, Pere Mir hizo fortuna con la química, su auténtica pasión. “Nunca le han interesado los números. Le hablabas de balances y no le hacías vibrar, aunque fueran excelentes. Pero le hablabas de un nuevo catalizador y se entusiasmaba”, explica Jordi Segarra, patrón dela Fundación Cellex, que lleva más de cuarenta años trabajando con Pere Mir. “Era un químico fantástico; tiene más de veinte patentes por innovaciones que, en muchos casos, aún se utilizan hoy día. Y le sigue gustando estar al día”. A punto de cumplir 96 años, está suscrito a las principales revistas de química del mundo.

»Fue esta pasión por el progreso científico y técnico lo que le llevó a crear la fundación Cellex en el 2003 con los beneficios obtenidos de la venta de su empresa, Derivados Forestales. La había creado en 1942, poco después de terminar la carrera en la Universitat de Barcelona.

»La empresa triunfó gracias a una técnica para extraer formol de la madera. “Hasta entonces se obtenía el formol diluido”, recuerda Pere Mir. “Se me ocurrió cómo producir formol concentrado. Podía salir mal porque había el riesgo de que quedara todo solidificado. Tenía que hacer una inversión y podía perderlo todo. Pero me pude arriesgar porque yo era el inventor, el director de la empresa y el propietario. Si hubiera sido el inventor pero no el director, o el director pero no el propietario, no lo hubiera podido hacer”. Mir se convirtió así en un emprendedor cuando aún nadie hablaba de emprendedores.

»Su experiencia como químico explica el perfil de los investigadores a los que la Fundación Cellexfinancia. “Cellex apuesta por la excelencia científica, por ideas muy ambiciosas aunque sean arriesgadas y por proyectos con visión a largo plazo”, explica Eduard Gratacós, director del Centro de Medicina Maternofetal y Neonatal de los hospitales Clínic y Sant Joan de Déu.

»Este tipo de investigaciones que están en la frontera del conocimiento y que combinan ambición y riesgo son precisamente las que definen al Institut de Ciències Fotòniques (ICFO), uno de los centros de investigación a los que Cellex más ha apoyado, y de los que más se enorgullece. “No hubiéramos llegado a ser lo que somos sin Cellex”, reconoce Lluís Torner, director del instituto. Lo que han llegado a ser es un centro de referencia internacional en fotónica, capaz de atraer y retener a algunos de los mejores científicos en esta área emergente de la física.

»Otras inversiones de las que Cellex se declara especialmente satisfecha son las destinadas a la formación de jóvenes con talento. La fundación financia desde el 2004 el Centro de Formación Interdisciplinaria Superior (CFIS) de la Universitat Politècnica, que ofrece a alumnos con altas capacidades y motivación la posibilidad de cursar dos carreras simultáneas. Asimismo, financia desde el 2012 el programa CiMs-Cellex, que ofrece un bachillerato internacional con un alto nivel de matemáticas.

»Pero el área en la que Cellex ha hecho donaciones más generosas ha sido la biomedicina. Todoslos grandes centros hospitalarios del área metropolitana de Barcelona (Clínic, Vall d’Hebron, Sant Pau, Mar, Bellvitge, Can Ruti, Sant Joan de Déu), y algunos de los no tan grandes, han contado en los últimos años con el apoyo de la fundación para desarrollar investigaciones de primer nivel.


El área en la que Cellex ha hecho donaciones más generosas ha sido la biomedicina. Todoslos grandes centros hospitalarios del área metropolitana de Barcelona (Clínic, Vall d’Hebron, Sant Pau, Mar, Bellvitge, Can Ruti, Sant Joan de Déu), y algunos de los no tan grandes, han contado en los últimos años con el apoyo de la fundación para desarrollar investigaciones de primer nivel.

»En un momento de recortes de la inversión pública, “Cellex ha seguido ayudando, han sido muy generosos”, destaca Antonio De Lacy, cirujano del hospital Clínic. De Lacy destaca el verbo “ayudar” porque “el apoyo de Cellex no se limita a la investigación, sino que tiene una dimensión social”.

»De hecho, la primera donación filantrópica que realizóPere Mir, que se remonta a los años 60, fue la renovación dela Casa Pairalde Vilassar de Mar. Se trata de una residencia de ancianos, que volvió a remodelarse en los años 90 gracias a otra donación del filántropo, y que este año ha sido galardonada con la Creu de Sant Jordi.

»En aquella época, a mediados de los años 60, Mir ya era un empresario de éxito que prefería la discreción al halago. Aprendió a pilotar avionetas y le gustaba escaparse a hacer vuelos acrobáticos con su esposa, Núria Pàmies, con quien lleva casi 70 años casado y que es vicepresidenta de Cellex. También le gustaba salir a navegar en barco y practicar submarinismo extremo.

»Derivados Forestales siguió creciendo impulsada por las ideas científicas y la visión estratégica de Pere Mir. Patente tras patente, llegó a tener ocho fábricas entre España, Francia y México. Nunca buscó ganar dinero al margen dela química. Noinvirtió en finanzas ni en inmuebles. Pero ganó lo suficiente para empezar a hacer donaciones generosas a la investigación a partir de los años 90.

»Donó 1,2 millones de dólares al cardiólogo Valentí Fuster del hospital Mount Sinai de Nueva York. Otro millón de dólares al hospital Memorial Sloan Kettering, también de Nueva York. Hizo cuantiosas donaciones al hospital Vall d’Hebron tras la llegada de Josep Baselga para dirigir el servicio de oncología, en la época en que aún se contaba en pesetas…

»En el año 2002 vendió el 45% de Derivados Forestales al Banc Sabadell y cuatro años más tarde Ercros adquirió el 100% de la empresa, lo que permitió aPere Mirdedicarse exclusivamente a Cellex.

»Desde que se creó la fundación hace doce años, ha invertido 120 millones de euros en instituciones médicas y científicas. “Cellex ha sido un motor esencial en el desarrollo de la investigación en Catalunya y nos ha permitido alcanzar un nivel que de otro modo no hubiera sido imaginable”, destaca Joan Albanell, jefe del servicio de oncología del hospital del Mar. De cara al futuro, Cellex tiene inversiones comprometidas con distintas instituciones hasta el 2020.

»Quienes han tratado a Pere Mirlo largo de los años coleccionan un sinfín de anécdotas que configuran un retrato entrañable dela persona. Una decena de investigadores consultados para este reportaje coinciden en destacar su inteligencia, su bondad y su sentido del humor. Y todos, sin excepción, le profesan admiración y gratitud.

»“Es el tipo de persona que puede hacer preguntas inesperadas, pero siempre correctas y que llegan al corazón del problema”, destaca Andreu Mas-Colell, conseller d’Economia i Coneixement. “Más de una vez me he sentido examinado. Hay que añadir su amabilidad. Si mi respuesta ha sido insuficiente, no me lo ha hecho notar”.

»Al físico Lluís Torner, director del ICFO, le gusta ponerle a prueba con acertijos matemáticos. A este periodista, a lo largo de los años y siempre off the record, le ha preguntado sobre las últimas novedades del grafeno, la epigenética, la nanotecnología, la física de partículas... Y, efectivamente, cuando la respuesta es insuficiente, no lo hace notar.

»“Es una figura única, un genio”, resume el oncólogo Josep Baselga, director médico del hospital Memorial Sloan Kettering de Nueva York. “Cuando le conocí, en 1995, me quedé profundamente impactado. Es visionario, extremadamente inteligente, con un conocimiento enciclopédico, con una gran sensibilidad personal… Si lo tuviera que definir en una frase, diría que es el más ilustre patrón de las ciencias de nuestro siglo. A veces tengo la impresión de que no ha estado suficientemente reconocido”.»





Un innovador

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