2016/08/23

«Los sistemas regionales de innovación en España. Una tipología basada en indicadores económicos e institucionales»




Josef Johannes Heijs, Mónica Martínez, Thomas Baumert y Mikel Buesa Blanco. Economía industrial, n.º 347, 2002. Número dedicado a: Economía de la innovación: panorama regional, crecimiento, empresas y nuevos productos. Páginas 15 a 32. Extracto de las consideraciones finales.



«Dos conclusiones principales se pueden destacar del estudio: la existencia de una serie de regiones claramente más desarrolladas en los aspectos y elementos que configuran esos sistemas identificados a través de cuatro factores (el entorno regional y productivo de la innovación, el papel de la Administración Pública, el de las empresas y el de la universidad en los SRI) y los distintos comportamientos que se observan en la tipología obtenida, que constatan la hetregeneidad del Sistema Nacional de Innovación de España, considerada en su conjunto.

»Así, la tipología elaborada indica la existencia de cinco tipos de SRI que podemos considerar bajo dos subconjuntos, a los que designaremos, respectivamente, como sistemas de primero y de segundo orden. Los sistemas de primer orden se encuentran más desarrollados tanto desde el punto de vista de los recursos como de los resultados innovadores.

»Las comunidades autónomas a las que nos referimos son: Madrid, el País Vasco, Navarra y Cataluña. Estas regiones poseen características propias que las diferencian del resto.

»En el caso de Madrid, la región presenta el sistema de innovación más desarrollado del conjunto. Los factores latentes identificados en la investigación poseen unos valores en todos los casos superiores a la media, destacando el eje articulado en torno a la Administración Pública en temas de I+D. Es un sistema en el que los recursos utilizados son abundantes y los resultados relativos favorables. Las economías de aglomeración derivadas de la capitalidad de España le otorgan un estatus diferente al del resto de las comunidades autónomas.

»En el País Vasco, la parte vinculada a los recursos, tanto humanos como financieros, de las empresas destinados a la I+D va a ser el eje principal del SRI, situándola en estos aspectos a la cabeza de las regiones españolas, y por lo tanto diferenciándola del resto. Sin embargo, los resultados cuantificables del sistema a través de las patentes o de los outputs del sistema universitario —sobre todo este último— se revelan especialmente débiles. Es decir, los demás factores se encuentran escasamente desarrollados, especialmente el que refleja la actividad de la universidad y la administración pública, cuyo peso relativo es inferior a la media de las demás comunidades autónomas.

»El caso de Navarra es también llamativo. Su SRI se encuentra muy desarrollado en aquellos aspectos ligados al ámbito universitario, tanto desde el punto de vista de los recursos como de los resultados generados, que le conceden así una diferencia notable frente al resto de regiones. También es positivo, pero de menor relieve, el papel empresarial. Sin embargo, los otros factores no muestran el mismo comportamiento. Es más, la región se encuentra muy identificada con las periféricas en el ámbito de la Administración Pública y en lo que se ha denominado entorno de la innovación, seguramente debido a su reducido tamaño.

»Cataluña presenta también unas características singulares. Dicha región, cuya dimensión es grande y su tradición industrial muy longeva, se encuentra a la cabeza en aquellos elementos que configuran el entorno de la innovación. Sin embargo, es un sistema en el que los elementos de la investigación universitaria y de la innovación empresarial son todavía insuficientes. Podría pensarse que se trata de un sistema en fase emergente, que, a diferencia de lo que ocurre en el País Vasco, Navarra y Madrid, no ha logrado desarrollar aún factores que afectan a las instituciones y agentes implicados en las actividades de creación del conocimiento tecnológico.

»El grupo de sistemas de segundo orden se encuentra constituido por las restantes comunidades autónomas. Todas ellas cuentan con una puntuación negativa de los factores, que refleja los valores bajos en los indicadores y variables del estudio. Son regiones, por tanto, periféricas en materia de innovación y vinculadas a lo que la teoría también llama sistemas regionales de innovación menos aventajados. Aquí las funciones propias de generar, utilizar y retroalimentar el conocimiento, base de la innovación y del posterior progreso económico, no se desarrollan adecuadamente, lo que en muchos casos deriva de problemas estructurales como, por ejemplo, la insuficiencia de las empresas para identificar las necesidades de innovación, la existencia de sectores tradicionales con escasa orientación al cambio y la falta de una verdadera cultura en estos temas.

»Estas regiones, con importantes debilidades, debieran tener un tratamiento claramente diferenciado en lo que a política tecnológica se refiere frente a las anteriormente señaladas. Por ello, corresponde a los planificadores nacionales de la ciencia y la tecnología, así como a los gobiernos nacionales y regionales, el diseño de instrumentos capaces de contemplar estas diferencias interregionales, a la vez que impulsar el desarrollo científico tecnológico del país considerado en su conjunto.»





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