2016/09/15

«Capacidad de innovación local: una tipología para las comarcas vascas»




Arantza Zubiaurre Goena, Kristina Zabala Berriozabal y Miren Larrea Aranguren. «Capacidad de innovación local: una tipología para las comarcas vascas», Ekonomiaz (Revista vasca de economía), n.º 70, 2009. Número dedicado a: Sistemas regionales de innovación.Véanse las referencias en la publicación original del texto.




«Conclusiones

»El artículo tenía por objetivo reflexionar sobre la unidad territorial adecuada para analizar los procesos de innovación, proponiendo una aproximación multinivel y avanzando hacia su desarrollo en el contexto de la CAPV. A tal fin, se ha definido una tipología de comarcas en relación con la innovación que permite entender dicha aproximación multinivel y se enfoca en el nivel subregional. Para complementar esta aproximación sería interesante analizar la incidencia de elementos suprarregionales en el sistema de innovación de la CAPV.

»Los resultados obtenidos —en términos de la diversidad de las comarcas en relación con su capacidad de generar y absorber conocimiento y transformar la I+D en innovación y crecimiento económico— confirman el interés que posee el análisis del nivel subregional. Asimismo, tiene sentido adaptar políticas a nivel comarcal que, coordinadas con otras medidas más amplias a nivel regional, fortalezcan el desarrollo local.

»Además, el artículo contribuye a la relativamente escasa literatura empírica que estudia las interrelaciones entre los sistemas de innovación, las economías de aglomeración y el emprendizaje. En relación con estos conceptos, los 21 indicadores seleccionados han permitido desarrollar un análisis de componentes principales seguido de un análisis cluster. De este modo, se ha definido una tipología de las 20 comarcas de la CAPV que distingue cinco tipos de comarcas: 1) comarcas metropolitanas con estructura productiva diversificada; 2) aglomeraciones industriales avanzadas; 3) aglomeraciones industriales con comportamiento tecnológico medio; 4) pequeñas comarcas industriales y 5) pequeñas comarcas rurales.

»Los resultados empíricos diferencian entre comarcas urbanas, rurales e industriales que presentan comportamientos distintos en innovación. Las áreas correspondientes a las capitales de provincia concentran la mayor parte de los elementos relativos al subsistema de creación y difusión de conocimiento.

»Pero la creación de conocimiento en estas áreas no está basada en las actividades tecnológicas tradicionales, tal y como se evidencia por el aparentemente bajo nivel del porcentaje de empresas con actividades de I+D o el número de patentes solicitadas. Sin embargo, se han encontrado ciertas evidencias de nuevas empresas creadas en contextos intersectoriales, lo que se ajusta a las expectativas derivadas de la literatura sobre ciudades.

»El tamaño es un factor crítico para desarrollar economías de aglomeración, y uno de los principales retos a los que se enfrentan estas comarcas es que las capitales de la CAPV ocupan una posición poco relevante en el sistema urbano europeo, debido a su reducida masa crítica entre las ciudades región. En relación con este tema, Meijer et al. (2008) recomiendan que las tres ciudades trabajen en red buscando economías de escala y desarrollando complementariedades.

»En las comarcas industriales se han diferenciado distintos perfiles en relación con la innovación, lo que genera un contexto para el benchmarking entre las mismas. Siempre teniendo en cuenta que cada comarca debe tener una estrategia adaptada a su especificidad y que no hay recetas únicas válidas para todos en el desarrollo local.

»En concreto, el reto para las comarcas de Alto Deba y Bajo Deba debería ser reforzar sus fortalezas actuales, mejorando la interacción entre las empresas y las infraestructuras tecnológicas. Afrontan un reto difícil, considerando que no se trata de capitales de provincia y son comarcas relativamente pequeñas, lo que dificulta el desarrollo de dichas infraestructuras. El bajo grado de dinamismo empresarial detectado podría también ser una debilidad de cara al mantenimiento del nivel de competitividad en el futuro.

»Para el resto de comarcas industriales el progreso económico y tecnológico debería concentrarse en desarrollar su capacidad de absorción y creación de conocimiento. Tienen un tamaño crítico reducido para desarrollar infraestructuras de innovación como universidades o centros tecnológicos, por lo que deberían desarrollar estrategias de cooperación para ayudar a las empresas localizadas en estas comarcas a benefi ciarse de la infraestructura de innovación localizada fuera de la comarca. Como Lorentzen (2005) señala, la base de los procesos de innovación en una economía competitiva es la búsqueda de conocimiento por parte de las empresas individuales, este conocimiento rara vez se encontrará en la comarca, pero pueden articularse mecanismos a nivel comarcal para facilitar el acceso al mismo sobre todo a las empresas de menor tamaño.

»Uno de los resultados obtenidos que refuerza la idea de heterogeneidad a nivel subregional es la persistencia de las comarcas rurales, una de las cuales muestra resultados positivos debido a un sector, vinculado con el primario, que es globalmente competitivo.

»El reto para estas comarcas debería ser la creación de oportunidades para retener a la gente joven. Es necesario frenar el declive de la población rural, e incorporar población joven a través de la creación de entornos favorables y perspectivas de futuro en el sector primario, conectándolo y creando sinergias con otras actividades (turismo, arte etc.).

»La conclusión final después de analizar los distintos tipos de comarcas en relación con la innovación es que —tal y como Tödtling y Trippl (2005) señalan— “Una talla no se ajusta a todos” y que necesitamos avanzar en la investigación para entender cuáles son las unidades territoriales relevantes en cada caso.»





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