2017/06/06

«Metodología Agile en las TI hoteleras»




Hosteltur @hosteltur



«Hoy os proponemos este ejemplo de innovación en la organización de la empresa, aplicable al próximo artículo que será el capítulo 1 de la Guía de Innovación que iniciamos la semana pasada con la introducción titulada “El complicado asunto de la Innovación”. Dejamos aquí un ejemplo que ilustra perfectamente lo que hablaremos en el próximo capítulo de la guía.

»¿Quién no ha sufrido los dolores de cabeza inherentes a una actualización de software o, mejor aún, de un desarrollo de software personalizado (ad hoc como se dice en los círculos iniciados en las oscuras artes de la programación)? Semanas o incluso meses de análisis y establecimiento de requerimientos, más semanas o meses de desarrollo. Algunas semanas más de pruebas y, por fin, el gran día en que el sistema entra en producción y sólo queda el pequeño detalle de que el personal aprenda cómo funciona todo. El resultado: entre 6 meses y 1 año para todo el proceso, con suerte. Puede que más.

»Y así han funcionado las cosas hasta ahora, empleando una metodología que se llama waterfall (en cascada) porque hay varios bloques grandes de trabajo que funcionan en secuencia y que necesitan que se complete el anterior, para poder iniciarse. El problema de este método es que ya no es posible utilizarlo casi nunca. Porque tras un año, la tecnología desarrollada ya está anticuada debido a la velocidad con la que cambia todo hoy en día. Por otro lado, cualquier atasco o retraso (muchos lo habrán sufrido en sus propias carnes) es un GRAN atasco o retraso, debido al enorme tamaño que tienen los bloques con los que avanza el proyecto. Y eso sin tener en cuenta que el hotel quiera cambiar los requerimientos básicos mientras el proyecto está en marcha, porque la situación ha cambiado. Eso ya puede ser el acabose.

Se impone urgentemente la innovación en las estructuras organizativas. Hasta ahora, las cosas han funcionado con la metodología Waterfall. Es hora de cambiar a la metodología Agile.

»La solución, que viene de las principales empresas de desarrollo para TI del mundo, se llama “desarrollo ágil” o Agile por su nombre en inglés. La idea que hay detrás es que los proyectos se acometen con otras premisas, mucho más cortoplacistas y que arrojen resultados tangibles en cuestión de días o semanas. No meses o años. De modo que se comienzan tareas discretas, que sea posible cumplir en 10-20 días. Al final del tiempo, se pone en marcha esa pequeña parte. El hotel ve un resultado, puede integrar la nueva funcionalidad en su modus operandi y los empleados sólo tienen que aprender un pequeño cambio, que les llevará minutos asumir e integrar en su trabajo cotidiano.

»Las ventajas de este método son numerosas: los atascos -si los hay- duran sólo unos días, los cambios terminados revierten inmediatamente en la operativa del hotel y, además, el hotel puede cambiar de opinión varias veces mientras se realiza el proyecto, en base a los cambios parciales y eso no afecta al proyecto completo, porque los cambios de opinión se integran directamente en el siguiente bloque de trabajo de los próximos 10-20 días. Eso termina por generar una cultura de “mejora constante”. El software se mejora todo el tiempo, se comienza a utilizar de inmediato y produce un retorno a la propiedad y, además, se puede cambiar en ciclos rápidos, para adaptarse a las necesidades del hotel o la situación económica.

»Hasta aquí lo maravilloso de Agile. Y ahora viene el “pero…”. Agile requiere un cambio total en la filosofía de funcionamiento del departamento de TI, así como de toda la parte de negocio. Ambos han de hablar mucho más y dejar de verse como “el enemigo”. Al final se trata de que todos trabajen hacia la misma meta, que es sacar adelante el hotel. Y, como muchos habrán experimentado, eso es complicado, porque “el negocio no tiene ni idea de informática” y “los informáticos no tienen ni idea de cómo se lleva un negocio”.

»Así que el primer paso de Agile comienza en una mesa, con café y bollería, a la que se sientan los responsables de negocio junto con los de TI. Y, a ser posible, alternados. No en bloque. Y el tema del día no es “vamos a cambiar el sistema informático del hotel”, sino “vamos a ver cómo hacemos que el hotel funcione mejor entre todos”. Así de fácil. Bueno, igual “fácil” no es la palabra correcta…»





Innovación y discursos

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