martes 10 de marzo de 2009

Punto y seguido con la web de K2K emocionando



Hoy escribimos en nuestro blog un punto y seguido para enlazarlo con la web de K2K emocionando que ha empezado a reunir el material disponible en torno al modelo Saratxaga. Ésa era precisamente la finalidad principal de este blog de puertas afuera, por lo que si continuáramos, llegaría un momento en el que duplicaríamos la información.

A todas las personas que han visitado este blog, muchas gracias, eskerrik asko.

A los y las bloggers que tienen en sus blogs un enlace al nuestro, les invitamos a enlazar con K2K emocionando. Encontrarán contenidos que les van a satisfacer y seguramente que la web de Koldo Saratxaga y su equipo, que ahora está, como quien dice, en sus momentos iniciales, logrará atrapar en gran manera nuestro interés, además de convertirse en un lugar de referencia que nos agrade visitar a menudo.

Habíamos prometido un post de blogs y otro de comentarios en torno al modelo de gestión de Koldo Saratxaga y resulta que todo ello también tiene cabida en su web. Nuestra forma de cumplir esa promesa es también enlazar con la web de K2K emocionando, porque allí acabarán reunidos bloggers y comentaristas que han dedicado su atención a Koldo Saratxaga.

¡Nos vemos en K2K emocionando!




viernes 16 de enero de 2009

Crecer haciendo equipo


«Lo que es muy difícil de saber es lo que una persona sería capaz de hacer si estuviera efectivamente ilusionada con el proyecto, si se sintiera parte del mismo, libre con su caudal de responsabilidad, inmerso en el mismo.»

Koldo Saratxaga, ¿Sinfonía o Jazz?


Gracias al modelo Saratxaga los pequeños emprendedores tenemos a nuestro alcance un medio razonable y eficiente para crecer: formar equipo. Es decir, los emprendedores, más aún si somos pequeños, no ofrecemos trabajos, no ofrecemos contratos. Ofrecemos ser compañeros de trabajo a otras personas, formar equipo.

Comenzar una actividad es relativamente sencillo, con ganas, trabajo y un poco de suerte. No habrá muchas personas que no estén de acuerdo con esto, ni tampoco con que el reto es continuar y no sólo eso, sino crecer. ¿Cómo crece un pequeño emprendedor? Lo mismo que uno grande y que una organización grande: con personas.

También habremos oído a muchos emprendedores el gran quebradero de cabeza que supone encontrar personas que trabajen con ellos y permanezcan un tiempo razonable, lo caros que salen los malos pasos en este terreno, que prefieren cerrar si se van de vacaciones, o llegar a menos, etc. Hay que decir que las personas que necesitan y necesitamos a nuestro lado los emprendedores son autogestionadas y multidisciplinares, como indica Koldo Saratxaga que han de ser los equipos. Si los equipos tienen estas características, sus miembros también, en mayor o menor grado.

Al igual que no tiene justificación ni práctica ni teórica establecer una estructura jerárquica y en departamentos en una pequeña organización, pues consumiría prácticamente toda la energía disponible para servir al cliente, también resulta ilógico e ineficiente querer funcionar con el sistema de mercado de trabajo a la hora de incorporar personas. Por este sistema quizá se sale al paso de una necesidad de un momento, pero no se consigue hacer camino de futuro, salvo excepciones.

Por lo tanto, en nuestra pequeña organización no hay una persona (jefe) que se dedica a buscar trabajo para otros (empleados) a quienes se lo vende (a ser posible en unas condiciones de mercadillo).

Lo que sí somos y hacemos es que entre todos pensamos qué producto o servicio vamos a realizar, a quiénes y qué necesidad les vamos a satisfacer, cómo se lo vamos a ofrecer y cómo vamos a desarrollarlo. Así es como formamos equipo y entre todos sacamos adelante el reto que nos hemos propuesto, sin dejar atrás a nadie que comparta trabajo y respeto en el proyecto.

Este post debía haber salido el martes, pero como teníamos prevista una asamblea general ayer, hemos esperado a redactarlo hoy para contar la experiencia de esta reunión. Nuestra asamblea general ha sido una reunión de unas tres horas para poner en el centro de nuestras mentes la idea clara de que es cosa de todos definir el proyecto, darlo a conocer y responder a los compromisos con nuestro servicio.

Así que todas las personas que llegan al proyecto y las que ya estamos somos emprendedores porque todos somos responsables de la buena marcha de nuestra pequeña organización. Ahora falta que esta idea llegue a las tripas, a los sentimientos, después de rumiarla unos días. Entonces es cuando estaremos preparados para la siguiente reunión.

Al comenzar ayer nuestra reunión nos entendíamos poco, porque cada persona tenemos nuestro mundo y referentes y no es fácil transmitirlos a otras personas en otros mundos y con otros referentes, ni comprender los suyos. Así que al principio se oían y decían muchos «¿qué?», «¿cómo?», «no te entiendo», etc. Todo perplejidades ante una situación en la que, lejos de tener que obedecer y hacer unas tareas como una máquina accionada por control remoto-jerárquico, se pedía a cada persona que espabilemos en todos los aspectos. En definitiva, el precio de la libertad y que pagamos bien a gusto. Al final de la tarde, junto con los resultados prácticos, la sensación común era que habíamos pasado un buen rato, además de ver otros mundos distintos del nuestro.

De esta manera es como hemos aceptado el reto que nos lanza Koldo Saratxaga desde ¿Sinfonía o jazz? y gracias a él hemos definido nuestro cuarto y último pensamiento estratégico de este año y del proyecto entero:

«Lo que es muy difícil de saber es lo que una persona sería capaz de hacer si estuviera efectivamente ilusionada con el proyecto, si se sintiera parte del mismo, libre con su caudal de responsabilidad, inmerso en el mismo.»

¿Sinfonía o jazz? Koldo Saratxaga y el modelo Irizar. Un modelo basado en las personas, Barcelona, Granica, 2004, página 306.

domingo 11 de enero de 2009

Trabajamos para el cliente

  • El cliente es la persona para quien desarrollamos nuestra actividad, la persona con quien adquirimos el compromiso de la calidad y el servicio. Seremos eficientes, como pretendemos, si hay alguien que reconoce que lo somos. Ese alguien es el cliente. Si un cliente reconoce nuestra calidad y servicio, lo reconocerá en términos económicos y emocionales. Entonces, se establece y se mantiene una buena relación por ambas partes que compensará nuestra constancia en el esfuerzo y facilitará el encontrar la mejora y la innovación para la calidad y el servicio.

  • Al margen de este proceso que es el habitual, pueden producirse excepcionalmente circunstancias que escapen a los límites de lo que puede hacer el cliente o podemos hacer nosotros y hacer inviable una relación en un momento dado. Entonces, lo que está a nuestro alcance será identificar las causas y tomar la situación como experiencia de la que aprender algo que nos haga mejores.

  • Aportar un trabajo que sea útil a otros es una de las formas más satisfactorias de vivir en sociedad y de desarrollarnos como personas.

Lo anterior resume aproximadamente nuestro tercer pensamiento estratégico de pequeños emprendedores que hemos querido compartir aquí, por si a algún emprendedor le sirve también. Como se ve, lo que tiene de estrategia es sentido común y refleja también la ilusión que encontramos aportando nuestra actividad a nuestros clientes y el crecimiento personal que nos permite. ¡No nos conformamos sólo con trabajar!

Aunque el momento actual es difícil, adonde miramos no es a las malas cifras o a las malas actuaciones, sino al futuro y a lo positivo. Es la propuesta continua de Koldo Saratxaga: sembrar, mirar al futuro, y es lo que nos sirve para elaborar este pensamiento estratégico en torno a las relaciones con los clientes. 

Así que, como queremos compartirla en la práctica, no sólo en el blog, atención a cómo se hace, explicado por Koldo en ¿Sinfonía o jazz?, páginas 240-241:

«Nosotros [en Irizar, como organización] lo que tenemos que hacer es que cada vez más y más personas busquen el futuro, que más y más personas se orienten hacia el mercado, los clientes, la competencia y los proveedores; en una palabra, vivir el interior y, sobre todo, el exterior, para ver por dónde puede ir el futuro. 

»Es otra manera de vivir experiencias, pero compartiendo para seguir pensando.

»Considero que esas cosas cada vez son menos de libro, se trata de vivir, de personas que van con ilusión por el mundo, con las antenas abiertas y escuchando a los demás.

»Hacer esto bien será una clave para el éxito.»


Para hacer honor a la condición de pequeños emprendedores que se ven siempre bastante faltos de tiempo, nosotros no acabamos de hacer bien lo de la siembra y más veces de las que queremos acabamos en la chalupa de las urgencias. Así que a la cuestión de cómo pensamos mejorar en esto dedicaremos el cuarto y último pensamiento estratégico, que compartiremos en el siguiente post.





viernes 9 de enero de 2009

«Sí mercados, no productos»


El modelo Saratxaga, además de ser muy sencillo de comprender y un reto el llevarlo a la práctica, como suele constatarse por parte de las personas que se acercan a conocerlo, es aplicable tanto a grandes como a muy pequeñas organizaciones.

En estas últimas es donde quizá entendemos mejor o con más frecuencia el valor de una persona, pues una persona en una organización pequeña tiene que asumir una polivalencia mucho mayor que en una organización grande. Las aportaciones individuales se notan más en un equipo pequeño. Aunque no hemos trabajado en una organización grande que aplique el modelo Saratxaga, imaginamos que convertir una organización grande en un conjunto de equipos multidisciplinares autogestionados conseguirá potenciarla hasta niveles que ésos sí que no podemos imaginarlos.

Ahora al empezar el año estamos haciendo nuestro programa de pensamientos estratégicos, muy sencillos, a nuestra medida de pequeños emprendedores. En realidad, se los estamos copiando a Koldo, que es la guía que tenemos. Copiando, pero haciéndolos nuestros.

Cuesta hacer equipo y seguimos en el empeño. Por el camino estamos cosechando anécdotas de todo tipo y poco a poco llegan resultados. De entrada, ya tenemos dos ventajas derivadas de elegir el modelo Saratxaga. Una es que minimizamos elecciones erróneas, con sus correspondientes consecuencias, a la hora de formar equipo y funcionar como tal. La otra es que conseguimos un conocimiento real y aplicable –intelectual, emocional y práctico– de lo que es una organización.

Nuestros sencillos pensamientos estratégicos empiezan por lo que comentábamos en el post anterior: generar eficiencia con nuestra actividad.

El siguiente pensamiento es otra directriz o idea o pensamiento de Koldo: «sí mercados, no productos», lo que nosotros aplicaremos diversificando los destinatarios de nuestra actividad y trabajando para no depender de uno o dos clientes, situación corriente entre los emprendedores cuando empezamos.

Si la primera fase de la trayectoria es generar eficiencia, la segunda es conseguir llevar nuestra actividad a diferentes sectores, dotarla de una base de polivalencia unida a su adaptación a las necesidades específicas de cada mercado.

La decisión «sí mercados, no productos» fue adoptada en Irizar Group a partir de 1992, cuenta Koldo en ¿Sinfonía o jazz? Habla de ella en varias páginas, nosotros acabamos de leer esto en la página 234:

«En 1992 decidimos una estrategia: "sí mercados, no productos". Ésta fue una decisión en contra de lo que el sector en Europa estaba haciendo y no sólo en éste, sino en muchos otros sectores, incluida la automoción. Esto suponía que debíamos potenciar el producto existente y expandirlo por el mundo. Definimos unas áreas de actuación como eran Europa, Asia y América.

»A partir de este momento y sin más definiciones de cuándo, cuánto y con quién comenzamos a movernos por el mundo. Al no tener objetivos cuantitativos definidos que nos crearan la ansiedad y la necesidad de llegar a una meta predeterminada, al no tener que buscar, nos hemos dedicado, con libertad, a encontrarnos con las oportunidades cuando han ido surgiendo.

»Nosotros no vamos a los mercados con la intención de estar tres o cuatro años en el país, ni con la de recuperar las inversiones en el mismo periodo, por tanto no es crítico el momento del inicio.

»De esta manera hemos encontrado oportunidades en sesenta y seis países de momento, y estamos implantados de forma permanente, y para muchos años más, creando riqueza y empleo, en China, Marruecos, Brasil, México e India.»



miércoles 7 de enero de 2009

Tener sueños e ir a conseguirlos


Este post iba a tratar acerca de la orientación al cliente. Pero, antes de explicar el viraje de título y dejar aquí el breve post que traemos, lo primero es dar las gracias a todas las personas que han pasado por el blog en estos días. Ahora estamos preparando dos nuevos post dedicados Koldo en la blogosfera, uno a blogs y otro a comentarios. Disfrutamos mucho y nos cuesta armar los post precisamente porque hay tantas cosas para leer que nos olvidamos de escribir o lo posponemos.

Decíamos que la orientación al cliente había inspirado el post, como materia de reflexión ante una situación algo repetida últimamente, aunque no por ello menos catastrófica, como es la suspensión de pagos. Pero hemos dado un paso adelante y nos hemos situado en la «post-suspensión», en la que uno de los resultados puede ser que una persona haya perdido su empleo o un empresario haya perdido prácticamente todo. En ambos casos, seguir adelante significa empezar casi de cero: por una u otra razón, muchas personas afrontan este reto o lo hemos afrontado.

Cada persona puede hacer algo o varias cosas en las que se siente especialmente cómoda y es eficaz y eficiente, además de capaz de crearse sus oportunidades si no se las dan o no las encuentra. Hay muchos emprendedores anónimos, personas valientes que han encontrado en sí mismos cualidades y fuerzas que incluso ni sospechaban y las han puesto en marcha impulsados por la confianza en una situación mejor, porque el único camino que se les puso delante era el de avanzar, por la satisfacción que podían conseguir, etc. Esas personas no ocupan espacio en libros ni periódicos, pero son dueños y dueñas de retos conseguidos que les han apasionado y les satisfacen profundamente. También los hay en las organizaciones, donde quizá viven anulados por el estilo de «ordeno y mando». Eso dice Koldo en diversas ocasiones y de varias maneras, por ejemplo, así en ¿Sinfonía o jazz?, en la página 319, en referencia a la práctica en Irizar:

«La diferencia entre nuestra organización y las demás estriba en que nosotros n malgastamos energía complementaria para conducirla y controlarla. Se trata de aplicar el sentido común, esto es: si las personas se identifican con el proyecto y entienden su rol, ¿para qué necesitas estar permanentemente diciendo lo que tienen que hacer y cómo lo deben hacer e, incluso, desconfiando de sus respuestas?

»Las organizaciones son sistemas vivos, son personas activas con capacidad y voluntad de acción e inteligencia que deben ejercer continuamente.»

Podrían llenarse millones de páginas con lo que se ha escrito acerca del poder creativo de la imaginación, que es como el soñar despiertos que tenemos los humanos. Pero la cuestión es el lugar de la imaginación y los sueños en la vida cotidiana de cada uno. Los momentos de volver a empezar son momentos para soñar –imaginar– qué vida queremos y aprovechar el poco o mucho margen de elección del que disponemos.

Pero Koldo Saratxaga dice más y muy bien en torno a la situación de cambio y cómo aprovecharla, por ejemplo, en su libro ¿Sinfonía o jazz?, de donde copiamos estos párrafos en la página 134, que en estos días nos están sirviendo para orientar nuestra práctica y por eso los compartimos.

Aquí los dejamos para que los lean las personas que pasen por aquí que crean que aún no han terminado de aprender y que Koldo Saratxaga es alguien a quien merece la pena escuchar:

«Lo que pretendo [cuando me acerco a una organización] es identificar oportunidades y modificar las condiciones que pueden mejorar la situación. Canalizar un objetivo de proyecto común, una misma visión de futuro, crear un conjunto de ideas con las que las personas puedan sentirse implicadas y ofrecerles la oportunidad de compartirlas, de poner en común sus habilidades intelectuales y las emocionales, así como sus conocimientos. Es dejar que fluya lo mejor de cada uno y sumar. No se trata de hacer personas diferentes a como eran, sino de crear organizaciones sanas que generen comportamientos positivos. Las organizaciones enfermas imponen un tipo de comportamiento negativo y enfermizo.

»No pierdas de vista, amigo Luxio, que soy un convencido de que no hay dos personas iguales.»