Chanpipat/Shutterstock vía Yahoo Noticias.La respuesta al consumo pide innovación, una innovación que se espera de quienes se lanzan a participar en el mercado con sus productos y servicios, también conscientes de que es la respuesta necesaria. Soplan vientos nuevos, aunque algunos son nuevos en intensidad, no cualitativamente, como las necesidades de hogares sin hijos y/o personas solas, un cambio demográfico que se afianza. Mientras se comprueba que las respuestas no pueden ser las que hemos dado y decidimos qué hacer, la competencia avanza. La falta de claridad provoca cansancio. Estamos en una época de grandes cambios.
La necesidad de innovar va a continuar por mucho tiempo: avanza la generación Z en su participación en la sociedad de consumo (los mayores están cumpliendo 30 años en 2026) y su comportamiento no se parece al de generaciones anteriores, empezando por su composición demográfica: solo el 10 % es occidental. Un ejemplo: los jóvenes cambian la calidad en el día a día por opciones para la buena apariencia y el bienestar personal, pero esto también es un reto para las marcas, pues buscan no solo oportunidades de ahorro, sino también novedades y con acentos exóticos, como en los sabores. La generación Z se suma rápidamente a lo nuevo, pero le anclan los valores de la autenticidad y la transparencia junto con su necesidad de participar cocreando.
En el mundo del consumo hoy la innovación por la innovación no tiene cabida como en la época en la que añadir la etiqueta de «nuevo...» era un atractivo que obtenía su recompensa. Ese anzuelo se ha devaluado y actualmente, el impacto es lo nuevo y se intensifican las exigencias para las empresas y demás organizaciones. La responsabilidad ambiental crece; la comunicación al consumidor, también, y comunicación no solo verbal, sino además con los medios posibles al alcanze, como envoltorios y envases. Con estas premisas, las demandas/necesidades en consonancia son la innovación, lasalud y el placer.
La realidad es diversa, ¿lo asumimos ya o seguimos lavándole la cara? La pregunta hoy está lejos de ser una provocación: es una comprobación, y el hecho de mirar para otro lado no es ya falta de valor ni valores, sino de innovación y de no saber qué y cómo innovar. Le ocurre a Nike y le ocurre a la pyme que debe cerrar a toda prisa una sede comercial porque nada de lo que obtiene es lo esperado.
Mientras el mundo sigue en guerra, mientras la política sigue acaparando protagonismo, el mundo alrededor de la innovación es la vida misma, la vida de todos. Es noticia algunas veces, mientras innumerables manos y cerebros la construyen.















































